Cuando en lugar de la cabeza, nos dirige el hígado.
Hoy, un día cualquiera -que, por lo tanto, cuenta con todas las facultades para marcar un cambio radical en la historia de la humanidad-, durante la común cena que comparte mi familia a diario, surgió el comentario que posteriormente generaría este artículo: "los juegos de video causan adicción"; pero no, no es acerca de estos atractivos conjuntos de chips y rayos catódicos a lo que haré referencia a continuación. El comentario -acotado por mi madre- convocó a una serie de ideas relacionadas directa o indirectamente, lo que, finalmente desencadenó en el poco polémico tema "los estadounidenses son mayoritariamente obesos" (en realidad, no era una discusión; la opinión tampoco era general, sino unánime).
¿Qué?, ¿les sorprende?, ¿que cuál es la relación entre los video juegos y el problema de obesidad masiva que enfrenta nuestro socio comercial predilecto? Pues bien, es muy simple. Escuché alguna vez que la televisión (también las otras pantallas), mediante la proyeción de rayos catódicos, provoca un estímulo en la hipófisis (sí, adivinaron: es comparable a los efectos de un sicofármaco), lo que provoca sensación de apetito (y no queridas amigas de pasarelas, el sentir apetito sin mover más que los dedos no es señal de haber perdido unos kilos). Si sumamos a esto la cantidad de "junk food" que los amos y señores del consumismo consumen -valga la redundancia-, pues las consecuencias se vuelven evidentes.
Me encontraba, después de cenar, ordenando unas cuantas cosas cuando recordé una conversación que sostuve con alguien largo tiempo atrás. Ese alguien me había hablado acerca de la costumbre estadounidense de llevar armas en la guantera y, además, de lo establecido en la constitución de ese país respecto a portarlas. La defensa personal siempre es primero, ¿no?
Pero, ¿a qué se debe esa patología social? En mi muy humilde opinión de extranjera, diría que el problema se anida en el temor; hablamos de una sociedad asustada. Y, claro, el miedo conduce a la ansiedad.
Pienso que la mentalidad general en USA trabaja en función a la información que recibe de los medios. Cada día, nuevos asesinatos son reportados a través de las noticias por televisión. Esto genera temor en la población y éste, a su vez, preocupación: si hay algo en qué pensar, hay un motivo de entretenimiento. Así, siendo la TV el medio de comunicación masivo más utilizado en la actualidad, la gran mayoría de estadounidenses está pendiente de ella. Dejan de hacer ejercicio, consumen comida chatarra apotiósicamente y generan un pensamiento proyectado en imágenes muy parecidas a las que aparecen en la pantalla frente a sus rostros. Seguramente, llegan a conclusiones tales como "es necesario limpiar al mundo del terrorismo (o de la delincuencia, o de los negros, o whatever)" o "mi país domina a todo el resto de la humanidad" e incluso peor, "mi país es América", etc.
Estamos dominados por una sociedad ansionsa, individualista, competitiva y autoritaria. ¿Qué más podemos pedir?
Si quieren deducir la relación con el título de este artículo, recuerden cuál es la función del hígado.

Pamela dijo
Estuve durante dos meses y medio viviendo en USA y me pude percatar que allá la obesidad es algo común, tan común que ya no les importa... Es extraño, tienen harto deportes en los colegios pero esto no basta si comes en exceso, ya que debo reconocer que cuando estuve allá subí 6 kilos xD.
Es verdad lo que tu dices son muy individualistas, les cuesta pensar en los demás, no porque sean pesados ni nada por el estilo, solo que su cultura es así.
Ellos son américa... o así por lo menos dicen ellos: "somos americanos" saben poquisimo del resto del mundo. Muchas veces esto es gracias a la prensa que informa solo lo que quiere. De hecho para el atentado de las torres gemelas nosotros en Chile vimos mucho más que los mismos gringos.
Reiteradamente me preguntaron cuando estuve allá : "¿dónde queda chile?", era dificil de entender. Hasta que uno se acostumbra y logra entenderlos, aunque al principio no voi a negar que cuesta.
Creo que no podemos recalcarles solo lo malo a los gringos, como la mayoría de la gente, que ni siquiera sabe bien como son las cosas.
20 Agosto 2005 | 07:49 PM